CAPITULO 2º  

Época anterior a la fundación de la Villa de Bilbao (Cont.)

Romanización

En los siglos II y I a.de C., Roma conquistó la Península ibérica, iniciando un dominio estable que perduró hasta las invasiones bárbaras, que comenzaron en los primeros años del siglo V.

Fue una etapa decisiva para el País Vasco (contacto con la economía y cultura latinas), siendo las primeras referencias de escritores romanos lo que da entrada de dicho País en la historia.

Entre tales escritores, los que mayor atención dedicaron al País Vasco fueron tres: Estrabón, Ptolomeo y Plinio (El Naturalista). Sus escritos permiten trazar un cuadro aproximado de la situación del País.

Al parecer, el espacio geográfico de dicho País estaba ocupado por cuatro tribus diferentes. Eran, de oeste a este, los autrigones, los caristios, los várdulos y los vascones. Todas ellas limitaban al norte con el mar Cantábrico, y los vascones, la tribu más oriental, ocupaban, además, una franja de los Pirineos occidentales.

Estas cuatro tribus, a pesar de ser diferentes, compartían similares rasgos étnicos y lingüísticos. Y se extendían longitudinalmente hacia el sur, ocupando una buena parte de la vertiente cuyas aguas fluyen al río Ebro. Este tipo de extensión venía dada por la práctica de la trashumancia de la época neolítica, buscando, para sus ganados, la alternancia estacional entre las tierras altas del sur y las bajas de la franja cantábrica.

La demarcación, generalmente admitida, de estas cuatro tribus vascas, que viene a deducirse del análisis de las diversas geografías romanas, era la siguiente:

a)   Por la costa:

- Los autrigones entre los ríos Asón y Nervión.
- Los caristios entre los ríos Nervión y Deva.
- Los várdulos entre el río Deva y el entorno del actual Oyarzun, que sería territorio vascón.
- Los vascones desde Oyarzun y dejando la costa, abarcaban la actual Navarra y una zona de Aragón, limitando con la Jacetana al este y los Pirineos occidentales al norte.

b) Por el interior:

- Los autrigones llegaban a Burgos, comprendiendo el Valle de Mena y una amplia zona que abarca Villarcayo, Pancorbo y Briviesca. También ocupaban la parte occidental de Álava.
- Los caristios, los de mayor expansión hacia el sur, poblaban la mayor parte de la actual Álava.
- Los várdulos ocupaban el extremo occidental de Navarra y el oriental de Álava.
- Los vascones estaban presentes en la Rioja baja, llegando, muy probablemente, hasta el Ebro.

           Estrabón, filósofo, historiador y geógrafo, que nació el año 64 a.de C. y murió el año 25 de nuestra Era, fue quien más se extendió sobre los modos de vida de estos pueblos. Los calificaba como tribus pobres y frugales. Se nutrían de carne de cabra, manteca de vaca y bellotas, que molían para hacer pan. Escaseaba el vino y bebían agua y sidra. Practicaban la lucha, ejercitándose para el pugilato. Su estado económico era de tipo intermedio: intercambiaban productos o usaban monedas rudimentarias. También hablaba del matriarcado existente y del gran respeto a la mujer.

Plinio, uno de los hombres más sabios de la antigüedad clásica, que nació hacia el año 23 de nuestra Era y murió el año 79, víctima de una terrible erupción del Vesubio, que quiso estudiar de cerca, vino a España el año 67 como Procurador de la España Citerior o provincia Tarraconense romana, en la que se hallaban las tribus vascas comentadas. Aprovechó su estancia para describir la costa cantábrica, mencionando una serie de ciudades para cada tribu y, muy en especial, refiriéndose a los várdulos, a quienes dio, en tales referencias, una mayor extensión. En tiempo de Plinio se fundó la famosa ciudad de Flavióbriga.

Ptolomeo, de quien conocemos menos, confeccionó un mapa de la costa boreal de la citada provincia romana Tarraconense.

Y, a propósito de Flavióbriga, algunos historiadores han barajado la posibilidad de que ocupase el lugar de la actual Villa de Bilbao. Fue una colonia romana fundada por la dinastía Flavio (ilustre familia a la que pertenecían Vespasiano, Tito y Domiciano) en el siglo I de nuestra Era. De hecho apareció así relacionada en documentos cancillerescos y en escrituras públicas y oficiales. Sin embargo, no fue así.

A Flavióbriga se le dio, también, otros emplazamientos tales como: Bermeo, Portugalete, Castro-Urdiales, etc. Ni en Bermeo ni en Portugalete, ni en Bilbao, se han hallado jamás vestigios de estancia romana. Sin embargo, en 1.825, se descubrieron en Castro-Urdiales o en sus proximidades cuatro columnas miliarias, tres aras imperiales o cipos y otros objetos que prueban que Flavióbriga pudo estar allí.

En cuanto a las relaciones de los vascos con los romanos, parece ser no haber existido enfrentamiento armado, como sí lo hubo con los cántabros, nuestros vecinos del oeste, conforme a las noticias que nos dejaron. Podríamos hablar entonces de amistad. Y esta amistad desembocó en una auténtica colaboración, integrándose pronto los vascos en el aparato militar de los romanos.

De todas formas, la colonización romana fue más de índole económico. Hicieron de la Península su granero y su bodega. Y, en ello, colaboraron las llanuras del sur del País Vasco, aptas para la explotación del cereal y de la vid. Para facilitar los medios de transporte, se construyeron, por esa zona, algunas de las famosas calzadas romanas.

También estuvieron los romanos interesados en la explotación minera y en la utilización de los puertos naturales. Así, explotaron las minas de Oyarzun (Guipúzcoa) y, en menor escala y a título de tentativa, las de Triano (Vizcaya). Y en cuanto a puertos, podemos hablar de Fórua, en la ría de Guernica, de la famosa Flavióbriga (que la situamos en Castro-Urdiales) y de Portus Amanus (de difícil localización). No se excluye la posibilidad de que también fuera utilizada por Roma la ría del Nervión. De hecho, se encontraron algunas monedas en ella.

En cuanto a la urbanización o creación de ciudades, los romanos pusieron mayor interés en la zona sur del País Vasco, por su condición de granero y de bodega, y por encontrarse allí las principales calzadas romanas. O sea, que salieron beneficiadas las provincias actuales de Álava y de Navarra, es decir, lo concerniente al valle del Ebro.

En el Bajo Imperio de Roma, allá por los siglos IV y V de nuestra Era, empezaron a desaparecer en las documentaciones los nombres de estas tribus vascas, perdurando sólo la de los vascones, como si con ella se englobasen las otras tres. Así desapareció primero el nombre de los caristios, ya que en el Cronógrafo del año 354, solo se mencionan a los autrigones y a los vascones. La última referencia a los várdulos (no mencionados en este Cronógrafo) data del año 456.

Empieza a imponerse el nombre de los vascones, hasta el punto de que cuando del País Vasco hablan escritores visigodos y merovingios, lo hacen utilizando ese nombre.