MAREAS VIVAS, MAREAS MUERTAS
Para
todos los que vivimos a orillas del mar, la subida y bajada de la
marea viene a ser un hecho habitual, y sólo nos llama la
atención en los casos en los que las mareas resultan
excepcionales por cualquier motivo. En el transcurso de algún
viaje habremos notado también como su amplitud es diferente
según se trate de nuestras playas del Cantábrico o de las del
Mediterráneo, por poner dos ejemplos bien conocidos. 
Las mareas son
movimientos de cierta amplitud de la masa de agua de nuestro
planeta, y responden a la fuerza de atracción de nuestro
satélite, la Luna ejerce sobre la tierra. En menor medida, el
Sol también colabora, matizando el fenómeno y otorgándole
mayor o menor importancia. 
La marea alta es el reflejo de un abombamiento marino que se produce por la actuación de la luna situada sobre ese punto; para que éste abombamiento o amplitud Marina, pueda formarse, es preciso que una cierta cantidad de masa de agua acuda hacia allí desde otros lugares del planeta, donde, lógicamente, se produce una disminución del nivel del agua: aquí tiene lugar la marea baja.
Por efecto de la
rotación de la tierra, las mareas altas no sucedan exactamente
cuando la luna se encuentra sobre el meridiano de cada lugar,
sino que acumula un cierto retraso, que en nuestras costas ronda
las 3 horas y media.
Normalmente se producen en la tierra al mismo tiempo dos mareas altas y dos bajas: Las altas en los puntos por donde cruza una línea que pasa por el centro de la tierra y se dirige a la posición de la luna; las bajas, en los puntos situados a 90 ° de los citados.
Las distintas posiciones del Sol y de la
luna provocan también las denominadas mareas vivas y mareas
muertas. Las vivas tienen lugar cuando el sol, la luna y la
tierra se encuentran situados en línea recta, coloqué la fuerza
de atracción de los dos primeros sobre la masa de agua del
último se suman y aumenta el nivel del mar. Las muertas se
producen cuando el sol y la luna se encuentra situado formando el
ángulo de 90 ° entre ambos, con lo que sus fuerzas de
atracción se restan y el nivel del mar no sube tanto como en las
vivas. Las mareas vivas tienen lugar durante los dos días
siguientes a las fases de la luna llena y luna nueva; Las
muertas, durante los dos días siguientes a las de cuarto
menguante y cuarto creciente.
Como la luna cruza sobre el meridiano de cada lugar de la tierra cada día con un retraso de 50 minutos en relación con el anterior, las mareas altas y bajas se retrasan también en esos 50 minutos cada día que transcurren en relación con la víspera.
La altura del
nivel de una marea puede modificarse además por la concurrencia
de ciertos aspectos de carácter local: puede ser determinante la
situación geográfica de un país en la costa éste o en la
oéste de un continente; la forma de sus
costas puede hacer aumentar de manera sensible la altura de marea
(son los casos de las costas en forma de fondo de saco); un
viento fuerte y persistente en dirección del mar a la tierra,
puede también empujar a la masa de agua hacia la costa,
comprimiendola allí y haciendo aumentar, por tanto, su nivel;
igualmente, un descenso fuerte de la presión atmosférica libera
al mar de cierto peso del aire situado sobre el, coloque a el
nivel marino sube un poco más de lo habitual. La combinación de
varios de esos factores determina las circunstancias
catastróficas de algunas mareas históricas.
Por otra parte, como el movimiento de
rotación de la tierra tiene lugar de oeste a este y el aparente
de la luna en el cielo resulta ser de este a oeste y recordando
que la marea es producida por éste último resulta que, al
circular ahonda de marea en contra del movimiento de la tierra,
se produce algún roce lamento constante del agua contra el fondo
de los océanos, razonamiento que se traducen en un frenado al
giro o rotación de nuestro planeta sobre sí mismo y por
consecuencia, en un lento pero progresivo aumento de la duración
del día terrestre, eso sí, imperceptible para nosotros.
Algunos lugares
son particularmente famosos por la altura que alcanzan sus
mareas. Generalmente se
trata de fondos de bahía o de golfos,
cuyos contornos favorecen el amontonamiento de una honda de
cierta amplitud. El punto donde más sube y baja la marea es la
bahía de Fundy, en la costa atlántica de Canadá, donde se
alcanza una diferencia de diecinueve metros entre la bajamar y la
pleamar. Recordemos que aquí en Guipúzcoa, esa diferencia queda
reducida a sólo 4 metros. Otros lugares de máxima amplitud son:
- Rió Gallegos (sur de Argentina), 18 metros.
- Bahía Frobisher (Canadá), 16,3 metros.
- Mont St. Michel (Normandía, Francia), 15 metros.
- Rió Sever (Inglaterra), 14,1 metros.
- Bahía Collier (Australia), 14 metros.
- Isla Rambler (China), 13,2 metros.
- Braunagar (Gujerat, India), 12,4 metros.
- Delta del Amazonas (Brasil), 11,7 metros.
Eduardo Cifuentes (astronomo)
Estas mareas son asumibles al País-Vasco y hay que añadir dos horas a las que vienen configuradas en los recuadros.
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