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COEFICIENTE  DE  DIFICULTAD

     Al hablar del “coeficiente de dificultad” de un puerto de montaña estamos intentando dar un valor objetivo y universalizable a algo que es puramente personal y subjetivo: ¿qué es más duro, esto es, qué implica una mayor dificultad de ascensión, una rampa continuada de 1 km. al 10% o un alto de 3 kms. al 5% de pendiente media? Probablemente muchos de los que nos estáis leyendo ya habréis optado por una de las dos respuestas, ¿no es así?

     Pero si pudiésemos saber todas las respuestas comprobaríamos cómo no es tan fácil ponerse de acuerdo. De ahí que si sois aficionados a estos temas de las altimetrías habréis observado la enorme diversidad de coeficientes que los artífices de las mismas nos presentan. Para algunos de ellos el Mortirolo italiano será más duro que la Gamonal, cuando para otros un puerto de exagerada longitud como pudiera ser la subida al Veleta (Sierra Nevada), con sus más de 40 km., se convertirá en el de mayor dureza del Estado. Las propias cifras que reflejan ese grado de dificultad difieren enormemente y para algunas el acercarse al 100 supone un nivel de dureza excesivo, cuando para otras esa cifra sirve para puertos de 2ª categoría.

     Ese mismo concepto empleado por las distintas pruebas ciclistas de todo el mundo manifiesta unas grandísimas discrepancias según los países e incluso según la prueba de que se trate. Y así el Col d’Aspin será un 2ª categoría en el Tour y en cambio no bajaría de 1ª en las pruebas de este país.

     Y al final, lo único que de verdad cuenta es la prueba del algodón: “ven y vívelo”, o, mejor aún, “ven y súbelo”. Y es ahí donde comprobamos cómo ni nosotros mismos somos capaces de emitir siempre el mismo veredicto, sino que éste se hallará en función del nivel de forma que tengamos, del estado de la carretera, del tiempo que haga, de los compañeros que llevemos y lo que nos exijan, del desarrollo del que dispongamos, de la altitud del puerto (a partir de los 2000 m se hace más complicado)  y de tantas y tantas variables que a cada uno nos tocan que es imposible en la práctica unificar criterios.

     Dicho lo cual, en lo que creemos que todos y todas, que también las hay y muy interesadas, estamos de acuerdo, vamos a pasar al intento de explicación de la manera de obtener nuestro coeficiente por si a alguno de vosotros os pudiera servir de referencia, como nos sucede a nosotros dos y a muchos de nuestros compañeros que ya se han acostumbrado y aficionado a utilizarlo siempre de referente para sus ascensiones.

     Pero no iniciaremos nuestra explicación sin rendir homenaje expreso a todos aquellos que antes y a la par que nosotros se han interesado por estos temas y han puesto a nuestra disposición un material de inapreciable valor para nuestras excursiones ciclistas. Y en lo que a nosotros concierne no podemos dejar de nombrar a Mario Ruiz, pionero en la publicación de altimetrías a través de la revista "Ciclismo a Fondo" ya hace un buen número de años, y que, ya lo decimos desde ahora, es aquél cuyo coeficiente nos parece el más ajustado al grado de dificultad que nuestras piernas experimentan al escalar una y otra vez muchos de los puertos que él nos ha ofrecido en estos años. También es el que nos hizo conocer a muchos de nosotros en la citada publicación el que después se ha convertido en el puerto de culto para todo escalador que se precie: la Gamonal (o l'Angliru como ahora se le llama preferentemente). Suponemos que todos conocéis ya su obra “Altimetrías del País Vasco y zonas limítrofes” de la Editorial Dorleta, de consulta ineludible para cualquier ciclista que se acerca a estas tierras vascas.

     Siguiendo por orden según les hemos ido conociendo citaremos al que, a nuestro entender, ha realizado el trabajo más completo de recopilación de puertos de una de las comarcas más hermosas de la geografía vizcaina, desconocida sin embargo para muchos naturales. Hablamos de Alberto Meabe y su “Por los Montes de las Encartaciones”, obra de una enorme calidad tanto por sus datos histórico-artísticos cuanto por las descripciones tan detalladas que ofrece de cada ascensión. Son casi un centenar de páginas y de puertos para ascender en bici de carretera, algunas en peor estado que otras, pero todas transitables, pertenecientes todos ellos a esa zona de Bizkaia. Están mecanografiadas y las altimetrías, muy fiables, realizadas a mano, lo que le ha debido suponer un descomunal trabajo y queremos desde aquí animarle a  continuar con esa desinteresada labor con otros territorios. Es una obra para “los amigos” y por lo tanto sin publicar, que ha llegado a nuestras manos fotocopiada cuando bien merecería que todos los que la utilizamos hubiéramos abonado alguna cantidad que sirviera para seguir desarrollando su genial aportación al cicloturismo vizcaino. Nosotros hemos ido aplicando nuestros coeficientes a muchas de esas subidas antes de embarcarnos en su ascensión.  Gracias, Alberto.

     Son de sobra conocidas las “Altigrafías de Pirineos” y las de “ los Alpes”, editadas en Francia y posteriormente por Dorleta en castellano, de Jacques Roux, que suponen una exhaustiva guía para conocer ambas cordilleras en sus vertientes francesas. Las descripciones son escasas y, desde nuestro punto de vista, la manera de hallar el coeficiente de dificultad demasiado simple por basarse casi exclusivamente en el tiempo empleado en la ascensión correspondiente.

     Finalmente llegamos al autor que en los últimos años más altimetrías está poniendo a disposición del gran público, del que nos preciamos de su amistad y con el que hemos compartido grandes momentos de bicicleta y de búsquedas altimétricas. Pablo Bueno en "Ciclismo a Fondo-Bicisport" publica continuamente sus trabajos y nos enseña con sus explicaciones a interpretarlos correctamente. Así, muchos de los lectores de la que sin duda es la mejor publicación nacional de ciclismo hemos ido conociendo muchos puertos que, o no sabíamos de su existencia o no disponíamos de sus altimetrías. Humildemente creemos que sus coeficientes priman en exceso la longitud de los puertos, dejando minusvalorados las pendientes que los mismos tengan. Pero hemos de reconocer en su favor que el sistema de representación elegido es el mejor de los que conocemos y, así mismo, que su forma de obtener los datos altigráficos cada 100 m. otorgan a los mismos una fiabilidad, incluso a las rampas, de la que los demás carecen. Y como, en todo caso, la dificultad o dureza de un puerto es, como hemos dicho, un concepto totalmente subjetivo nos parecen perfectamente entendibles y aceptables sus criterios de cálculo de coeficientes. Desde aquí nuestro aprecio y amistad.

     No son en absoluto fiables, en cambio, esas altimetrías publicadas en diarios deportivos o generales de tirada nacional, que aprovechan las grandes vueltas para, sin especificación de autor o de método de confección, publican altimetrías, que en demasiadas ocasiones, no se corresponden con la realidad. Lo mismo podemos decir de algunas que pueden observarse en el televisor, si bien en alguna ocasión corresponden a alguno de los autores citados antes.

     Bien. Ya vale de reconocimientos y rollo. Podéis ahorraros todo lo anterior que para nosotros era importante dejar reseñado y pasamos a comentar el coeficiente elegido.

     Hemos tardado más de 7 años de escaladas ininterrumpidas, en multitud de diferentes compañías, y consultando con auténtico interés todo lo publicado al uso para decidirnos a elaborar un coeficiente que nos sirviera de orientación. También queremos dejar claro que si los autores anteriormente citados hubieran explicado con detalle la elaboración de los mismos y las tablas que aplican, es muy posible que no hubiéramos perdido tanto tiempo para buscar nuestra propia fórmula.

     Y aquí llegamos, por fin, a la explicación que estaréis esperando. En primer lugar queremos definir conceptos. Hablaremos de “altitud” para expresar los metros sobre el nivel del mar, distinguiendo ese concepto del de “desnivel” que indicaría la diferencia en metros del punto más alto al más bajo de una ascensión. La “distancia” será la longitud recorrida desde el inicio hasta coronar el puerto en cuestión (es raro que el puerto se prolongue hacia la otra vertiente) y “pendiente” la expresión en porcentaje de los metros ascendidos por kilómetro.

     Aclarados estos conceptos básicos que no todo el mundo interpreta de la misma manera, diremos que tras todo ese tiempo de estudio y habiendo realizado consultas con todo tipo de ciclistas el quid de la cuestión está, sin duda, en lo que ya hemos apuntado. ¿Qué debemos primar al elaborar el coeficiente, la longitud y, de alguna forma, el tiempo empleado o el porcentaje de cada tramo y el desnivel total?

     En nuestro coeficiente utilizamos los dos elementos pero dando prioridad, de alguna manera, a la dureza de las rampas a ascender. Y esto es así por cuanto muchos cicloturistas como nosotros nos han expresado repetidas veces que sin una preparación adecuada pueden ascender puertos de dureza media pero nunca se atreverían a enfrentarse a rampas de gran porcentaje. Si ponemos un ejemplo concreto nos decían que sí afrontarían la escalada al Portillo de la Lunada sin esa forma física precisa a pesar de los 25 kms. de apreciable dificultad, pero no osarían intentarlo en las Lagunas de Neila. Y es que los 4 kms. finales, sólo 4, de las Lagunas asustan al más valiente. Que cada uno ponga el ejemplo que mejor conozca y responda si es así.

     Incluso podríamos afirmar que, en nuestro caso y por el tipo de puertos que acostumbramos a escalar y que ya iréis conociendo, particularmente no lo tenemos tan claro. Y es que la cabeza también funciona y ya hemos perdido el miedo a los porcentajes superiores al 15%. Pero convengamos en que no es lo más normal, ¿verdad? En particular hemos sufrido más ascendiendo el Tourmalet que en la Gamonal, pero no dudamos de que éste último es mucho más duro, ¿o no?. Por ello nuestro coeficiente no está elaborado en función de nuestras propias sensaciones, sino de las sugerencias que hemos ido recibiendo.

     Por ello, y si observáis con detenimiento la tabla por la que nos guiamos, veréis que a partir de porcentajes superiores al 5% se inicia una progresión en las cifras del coeficiente correspondiente a cada pendiente que se ven incrementadas en un punto adicional más y ello es así porque pensamos que ésa es una cifra bastante indicativa de dónde se empieza a sentir la dureza de una ascensión. Esa progresión nos lleva a que en las grandes rampas los coeficientes se disparen. Y sucede que un sólo kilómetro al 15% puede darnos una dificultad superior a un puerto de 10 kms al 5%. Sabemos que esto es discutible, pero recapacitemos, ¿os habéis parado a pensar lo que supone un kilómetro eterno al 15%? Cualquier cicloturista medianamente preparado se verá capaz de superar esos 10 kms. al 5%, es cuestión de velocidad, pero, ¿cuántos se atreverían, sin la preparación adecuada y a principio de temporada, con esos mil metros al 15%?

     Aplicamos, pues, el coeficiente correspondiente a cada kilómetro de ascensión, y la suma total nos daría el coeficiente de dificultad de todo el puerto. Así tomamos en consideración la dificultad de cada kilómetro y también la longitud total. Y de esta manera, también quedarían incluidos en dicho coeficiente tanto la pendiente media del puerto cuanto el desnivel total del puerto.

     Conviene indicar aquí que para la confección de nuestras altimetrías tomamos las cotas de altitud cada 200 m. y en los casos de mayores rampas, que son muchos, cada 100 m. Es por eso que para nuestro uso particular ese coeficiente aparece acompañado de un asterisco (*) que viene a señalar que dicha cifra está obtenida aplicando el coeficiente no por kilómetro sino cada 100 m. con lo que aparecen claramente contabilizadas las rampas ascendidas y reflejada su dureza. Y así, el coeficiente de un puerto de rampas pronunciadas y bastantes descansos tendrá más coeficiente que otro de pendiente continuada, y es que pensamos que son las rampas las que más difícil hacen la escalada. Pero nos parecía que para que esa cifra pudiera servir a todo el mundo era mejor aplicarla sólo por kilómetro en esta página que estáis leyendo.

     Os extrañará quizás que hayamos atribuido coeficiente 1 a la pendiente 0 e incluso a la negativa y es que, aunque sirvan de descanso, continuamos sobre la bici, luego algún desgaste sí se produce: sólo hay que pensar en cuando vas con la “pájara” o en cuando alguien nos lleva con el “gancho”. Por otro lado las altimetrías las iniciamos donde comienzan las primeras rampas señalando algún punto significativo y fácilmente reconocible, coincida o no con los hitos kilométricos.

     Nuestras mediciones están realizadas con un altímetro Cateye CC-AT100, con variaciones de metro en metro. Lo hemos comparado con otros altímetros y pensamos que ofrece, si se utiliza en las debidas condiciones, la misma fiabilidad que los mejores. Consideramos más acertadas las obtenidas en la misma bicicleta, por cuanto las variaciones de presión se perciben más que en un coche, que con su mayor velocidad no permite que el altímetro ajuste con precisión sus datos.

    Las rampas máximas están obtenidas mediante la utilización de un clinómetro Sky Mounti con una graduación máxima del 27%. Tras su uso durante varias temporadas podemos afirmar que el margen de error, que evidentemente existe, lo hemos reducido al mínimo. Es verdad que una rampa de 10 m. no significa demasiado para el esfuerzo a desarrollar pero ésa es la auténtica pendiente máxima y no la media de 100 ó 200 m. que es la que se podría obtener si se realiza la altimetría desde un automóvil. De todas formas damos la razón a Pablo Bueno cuando afirma que no son especialmente significativas, aunque notarse, se notan. En lo que no coincidimos con Pablo es en la valoración del último puerto publicado, el Pico de las Nieves (Gran Canaria), pues según nuestro coeficiente aunque se aproxima no tiene la dureza de l'Angliru. Sin conocerlo, observando la altimetría que nos ofrece, tampoco nos parece que con un solo km por encima del 14% y otros 4 ó 5 alrededor del 10%, nos parece exagerado que supere en más de 100 puntos el coeficiente del puerto asturiano (ver Cicloturismo a Fondo, nº 14, pág. 34).

     Por fin, y para que pueda ser comentada y, si podemos entre todos, mejorada os ofrecemos la tabla que hemos utilizado y la aplicación, como ejemplo, a altimetrías de otros autores para que podáis compararlas y ver si responden adecuadamente a lo que vosotros y vosotras entendéis por dureza de un puerto. En azul está expresado el porcentaje de un kilómetro completo,  y en amarillo el coeficiente que le correspondería a dicho kilómetro completo. Y si lo hemos hecho bien nadie podrá buscar excusas en que desconocía la dificultad de esa o aquella escalada en la que tuvo que echar pie a tierra (¿por qué será que nos humilla tanto?) o a la que prometió no subir nunca más en su vida.

 

TABLA

 

 

CUADRO COMPARATIVO   

Nuestro Coeficiente Coeficiente de Mario Ruiz Puerto

507

558 La Gamonal (l'Angliru)
496 479 Sierra Nevada (Veleta)
486 423 Galibier + Télégraphe
486 482 Mortirolo
444 411 Stelvio
443 449 De l'Agnello
406 379 Mont Ventoux
405 385 Tre Cime di Lavaredo
390 363 Larrau
380 349 Morredero
350 318 La Madeleine
312 292 Tourmalet (este)
296 271 Alpe d'Huez
292 270 Lagos de Covadonga
282 298 Turó de l'Home
280 243 Izoard
280 274 Envalira
278 255 Galibier
275 270 El Redondal
268 252 Col d'Aubisque
245 232 Lunada
230 225 Pajares
219 204 La Sía
212 195 Portalet
211 194 Cruz de la Demanda
210 203 Col de la Marie-Blanque
200 156 Xorret del Catí
199 191 El Escudo
180 182 Cerler
174 179 La Bonaigua
170 168 Serranillos (sur)
160 165 Arcalis
160 142 Navacerrada
159 149 Urkiola
147 140 Orduña
134 147 La Herrera
125 114 Morcuera
125 145 Abantos
114 105 Arrate (Usartza)
81 76 Naranco

    NOTA: Para la obtención de nuestros coeficientes, hemos utilizado las altimetrías realizadas por los autores anteriormente citados. De todas formas, en varias de ellas hemos detectado errores importantes (errores en la obtención de porcentajes con respecto a las cotas suministradas, se obvian rampas importantes cuando el kilómetro no es completo,...) que han sido corregidos en la medida de lo posible. En otros casos las mediciones se han tomado desde puntos de partida diferentes. Ello podría explicar, de algún modo, las diferencias que se aprecian en la tabla comparativa. En nuestra tabla comparativa hemos optado por los coeficientes de Mario Ruiz, ya que como se puede apreciar, son los que más se acercan a los nuestros. 

     Y ahora, sin miedo, a lo que importa: a escalar, que cuantos más puertos subamos más fácil será que cada uno de nosotros podamos ir elaborando nuestro propio coeficiente personal al que cualquier cifra le sobra para distinguir una “bonita subida” de un “puerto inhumano”. Y recordad que para dedicarse no a la competición sino al conocimiento de todas esas ascensiones, no hay como tener 3 platos, que desde que Ulrich, Heras o el Euskaltel los utilizaron para escalar l'Angliru, nadie podrá acusarnos de globeros. Más globero es el “purista” que por mantener sus principios no logra conseguir el objetivo que, en definitiva, todos perseguimos: llegar más lejos, más alto, con más fortaleza, CITIUS, ALTIUS, FORTIUS. Amén.