por:  Domingo Mestre Pérez

 

 PLL(c) [Partido Libertario Local (ciberpartido)]. Una respuesta política desde la red.

I

La estetización de lo político es un fenómeno de nuestro tiempo -casi una epidemia- cuyas consecuencias padecemos todos pues habitamos un encuadre espacio-temporal en el que nos vemos obligados a con(vivir) en un territorio 'okupado' por los medias. Y, si en este lugar ya no hay sujeto, aquí tampoco parece haber sitio para los predicados; en palabras de Debord, los argumentos se han vuelto inútiles [ya que] la falsedad sin réplica ha acabado por hacer desaparecer la opinión pública .

 

En este contexto, hasta parece coherente que la lógica política atienda antes, en su representación pública, a los principios académicos de la estética más convencional ocupándose en prioritariamente de factores formalmente artísticos como la adecuada 'composición' del lugar, el 'ritmo' del montaje, el equilibrio de 'matices' o la interacción de los 'colores' (políticos naturalmente) y relegando a un papel secundario a los que serían más propios de la 'razón común'. De esta manera, el viejo asunto del contenido aparece, en el campo de la política profesional, como un vetusto residuo de aquellos tiempos en los que se pensaba que tanto el arte como la política no eran finalidades en sí mismas sino simples instrumentos para re-construir lo real -en un caso en el plano social y en el otro en el imaginario-.

 

La progresiva internalización de estos principios en el cuerpo político está dando lugar a algo bastante parecido a una enfermedad social, permítaseme la metáfora, que podríamos llamar "síndrome de la campaña electoral permanente" (en adelante SCEP). Paradójicamente, gracias a ella se está haciendo realidad el viejo sueño wagneriano de la 'obra de arte total' aunque, eso sí, en versión tragicómica y un tanto cancerosa pues como nos advierte Escohotado, en su libro "El espíritu de la comedia" es muy mal camino dirigirse a los votantes como si fueran adultos con facultades de discernimiento crítico. Asumido este principio tanto por las células directoras como por las electoras lo más previsible es que el organismo social todo acabe perdiendo su capacidad de respuesta y, sumido en una parálisis crítica del tipo Eduardo Punset terminemos cada uno de nosotros, al final, identificando el pensamiento con su simulacro y escenificación mediática.

 

Ante este Estado de las cosas y tras fallidos intentos de atender la enfermedad según la receta clásica que prescribe la intervención directa en el área infectada ­o sea el territorio de los medias-, consideramos plenamente legítima cualquier actuación que plantee nuevas expectativas sin recurrir a los traumáticos recursos de la cirugía. Analizando, sesudamente, cual podía ser la fórmula del antídoto que buscábamos nos planteamos la posibilidad de recurrir a un tratamiento homeopático que, como sabrÉis, se basa en el principio paradójico de que la inoculación de una pequeña porción de veneno puede provocar ­y de hecho lo hace con frecuencia- una respuesta positiva por parte del organismo doliente.

En esta analítica previa hemos constatado que el foco de la infección está alimentándose de la completa ineficacia del actual 'sistema de partidos' los cuales, a juicio otra vez de Escohotado, son sanguijuelas que saquean el bolsillo del contribuyente con una audacia desconocida hasta para las viejas cortes monárquicas [...] Nuevo es que los propios vehículos calculados para producir pluralismo y administradores estatales honestos funcionen como criba opuesta a ambas cosas.

 

Así las cosas, consideramos que frente a esta enfermedad que está tomando la forma de una mutación imparable ­Echeverría la denomina alegremente 'telépolis'- el único tratamiento posible debería partir de presupuestos totalmente diferentes a los hasta ahora utilizados, y la solución estaría bastante más cercana a los movimientos sociales que a los partidos políticos. Tras el diagnóstico diferencial pertinente, hemos pensado que la medicación debería basarse en la siguiente combinación de elementos:

 

A) Un núcleo duro ­que posteriormente nos hemos dado cuenta de que no debería ser ni duro ni nuclear sino radicalmente blando, pluralista, permeable y descentralizado- desde donde se analiza radicalmente lo que acontece en la sociedad y se vuelcan las posibles soluciones a los problemas que se detectan. Aquí habría que pensar y, sobre todo, repensar cual es la sociedad que tenemos y la que realmente queremos.

B) Una zona de acción/reacción que se implica directamente en la transformación de lo social llevando a la práctica lo pensado y repensado en la zona (A).

C) Una 'máquina venenosa' (o tratamiento homeopático) que hace frente al 'enemigo' utilizando sus mismas armas pero que aprovecha su carácter maligno y contagioso, así como la velocidad que le otorga su falta de consistencia, para maniobrar ágilmente en el interior del organismo utilizando tácticas de 'guerrilla mediática'.

 

En estos momentos, el elemento que más definido tenemos se enmarca en el apartado C y no es otro que el PLL(c) [Partido Libertario Local (el ciberpartido)], un nuevo 'partido (post)político' surgido de las alcantarillas de la red y diseñado según el modelo 'clásico' de las 'obras de arte' para ser inoculado, a modo de tratamiento homeopático, en las zonas más afectadas del tejido social.

 

Nuestro lema dice así: Lo mejor es no votar. ¡VOTA PLL (c)! Ciberpartido

 

II

 

Bueno, así es como estaban las cosas hace un par de meses cuando nos metimos en este lío. Ya entonces, teníamos muy presente que no estábamos haciendo nada intrínsecamente nuevo. Personalmente, partíamos del precedente que supusieron los Provos y Kabouters, movimientos de ideología libertaria que, con amplia participación de artistas, apareció en Holanda hacia 1964. En un par de años los Provos, entre manifestaciones y happenings, consiguieron entrar en el Parlamento Holandés ­para disolverse un año después-. Tres años más tarde, la misma clase de gente, ahora autodenominados Kabouters, se presentaron a las elecciones municipales llegando a obtener en algunas circunscripciones hasta el 11% de los votos. Tras una legislatura de provocadora ­pero al final aburrida- antigestión se autodisolvieron para dedicarse a tareas más atractivas como la okupación sistemática de los edificios deshabitados bajo la denominación de 'krakers', fórmula que se extendería por toda Europa bajo la consigna de 'casa okupada, casa encantada'.

 

También estaban en nuestra mente, en aquellos momentos, otra iniciativas como la del dadaista alemán Johannes Baader que se presento, en 1921, como candidato al Reichstag ­aunque, naturalmente, al final no salió elegido motivo por el cual otro personaje con vocación de artista -apellidado Hitler- tuvo la vía completamente libre para hacer el payaso en solitario en el Parlamento alemán consiguiendo así el apoyo incondicional de las cabezas más cuadradas de éste país-.
 
 El día de la implantación de la República de Weimar, Johannes Baader, deja caer desde un balcón, sobre el público que presencia la ceremonia del nacimiento de la nueva Republica, una serie de flyers donde se declara a si mismo Presidente no sólo de la República, sino Presidente del Globo.

 

Otro referente de interés sería, sin duda, el del también germano, artista y chaman, J. Beuys y su partido para la Democracia Directa ­que como es sabido acabó integrándose, finalmente, en el movimiento de los verdes alemanes. Desde esta perspectiva, no sería totalmente descabellado considerar que algo de aquel "espíritu chamánico" está participando ahora en el gobierno de Alemania.
"Verde de rabia" (diario El Expresso y caja de zinc. (1980) Joseph Beuys

 

Precedentes más cercanos y mediterráneos podemos encontrarlos también en el humorista francés Colouche, que se presentó a la presidencia de la república con eslóganes tan insuperables como aquel que decía "que suerte tienen los pobres de vivir en un país tan rico", o en la actriz porno Chichiolina que animó durante una legislatura el parlamento.

Ilona Staller, Cicciolina, elegida diputada al Parlamento italiano por el Partido Radical en 1987.

 

Con este espléndido historial y los buenos resultados cosechados, en nuestro país, por el performancero aficionado Ruíz Mateos y el futbolero Gil & Gil parecía que no nos iba a ser difícil, a unos cuantos profesionales del arte, conseguir representación en España y, menos aún, dado que contábamos con las facilidades que nos proporciona ahora la famosa red de redes.

 

Paradójicamente, nuestra evolución ha seguido un camino bastante diferente al que nosotros pensábamos: el PLL(c)PL ­nombre que se acordó al final para el Partido- ha quedado relegado a una posición bastante secundaria y han sido los apartados A y B quienes han tomado todo el protagonismo.

 

Nuestra apuesta en estos momentos pasa por el desarrollo y potenciación de las nuevas posibilidades que ofrecen las "Comunidades Digitales" -algo así como espacios de colaboración utópica entre usuarios de la red-. En estos momentos sumamos unas 500 personas, con planteamientos de partida que arrancan de puntos tan variados como el municipalismo libertario o la utopía cibernética de las TAZ, incluyéndose en el grupo tanto miembros del EZLN como de las comunidades cristianas de América latina pasando, naturalmente, por ciber-piratas, okupas, izquierdistas indefinidos y post-comunistas varios. Todos ellos más o menos repartidos entre las tres comunidades que participan en el proyecto: Comunidad FNORD, Icaria y Utopi@.

 

La resolución de los problemas de organización se ha convertido en el principal foco de nuestra atención. Hay que tener en cuenta que la red fue diseñada para fines militares, en principio, y fundamentalmente comerciales en estos momentos; esto quiere decir que el propio medio, a pesar de la apariencia de horizontalidad con la que se presenta, está plagado de trampas conductistas y tendencias hacia la verticalización jerárquica de los contenidos. El principal peligro que nos acecha reside no tanto en las dificultades que conlleva una experiencia que se propone llevar a la práctica la utopía como en el paradójico riesgo de "morir de éxito" pues raro es el día que no se amontonan los más variados mensajes en nuestro buzón. Es por ello que, en estos momentos, nos daríamos con un canto en los dientes si fuéramos capaces de diseñar una fórmula verdaderamente fluida ­y radicalmente democrática- de mantener operativa, exclusivamente mediante la red, una organización de las dimensiones que está tomando ésta. De momento, nuestro equipo técnico anda en ello y, cuando todo funcione, será el momento de salir a las calles.

 

www.flyingmind.com

Domingo Mestre Pérez

Artista visual y escribano, también documentalista, guionista y realizador de video/TV y de proyectos en red.

Miembro de la ejecutiva de la AAVV (Asociación de Artistas Visuales de Valencia), coodirector de la revista Fuera de Banda , portavoz de United Artists From The Museum.

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