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por Jabo Usher |
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LOS TIPOS DUROS NO SABEN BAILAR.
Los tíos duros no saben bailar, y tampoco quieren aprender ¿no? Quizá no podrían aunque quisiesen. Por otra parte, tampoco lo necesitan, les basta con la pose estática del "Aquí estoy yo" ¿o no?.
¿Será que la música es femenina? ¿Será que sólo hay que dejarse llevar por el ritmo, el compás? Y es que a los tipos duros no les lleva ni Dios. No, los femeninos somos nosotros que nos abrimos de orejas como putas para dejarla entrar y que nos haga volar. Y nos vuelve a aparecer el viejo Freud, siempre Freud... la cultura -la música- como una sublimación del sexo, y en vez de mover las caderas en el disco-bar, en el fondo (y no tan en el fondo) quisiéramos moverlas entre las sábanas... Y es que en la cama se está tan bien ¡incluso solo! tan calentito ¿Será un sustituto del útero materno, tan acogedor? Freud de nuevo. ¿Seremos unos eternos inmaduros, sin querer enfrentarnos al mundo exterior? Y ya no se sabe si se hizo la cama para pasar el invierno -yo también quisiera ser listo como los animales y dormir hasta la primavera- o si se hizo el invierno para disfrutar de la cama... aunque sea solo ¿Quién lo sabe?
El macho se queda en el bar, aferrado a su cerveza, su güisqui o cubata, con cara del oeste, mientras los menos duros ¿ambiguos? se van con las chicas a la disco ¿a bailar?. "Yo paso de mariconadas". O es el viejo truco del lobo con piel de cordero, moviendo el culo sólo como estrategia cinegética ¡Ovejitas cuidado! Y es que la culpa de todo la tienen las chicas guapas, cada día más y más guapas, nunca tuvieron tantos recursos a su disposición... ¿o es la publicidad, la televisión? El más pinta'o dejó la barra del bar cuando una niña botina le dijo, "Te veo luego en la macro", y alguno incluso intentó bailar... ¡Joder, qué duro es el efecto Lolita! hace estragos. S.O.S., S.O.S.
Bailar o no bailar, he ahí la cuestión.
Y aunque no venga a cuento tengo que decir la frase, el último eslogan que podría iniciar una revolución, cambiar el curso de la Historia, algo tan sencillo y tan claro que nadie lo ve... precisamente por estar delante de los ojos. Ahí va la bomba: EL SEXO ES GRATIX. No hay nada que cueste tan poco y dé tanta satisfacción. Aprovecha antes de que a algún politicastro de mierda se le ilumine el bolo e invente el Impuesto Sobre el Beso, o el Orgasmo. Y acaben implantándonos un controlador biológico que registre los cambios de fluido vaginal, o de volumen sanguíneo del pene... y luego a pasar por caja. Mientras tanto, hunde la economía global, destroza la sociedad de consumo, pásatelo bien y no olvides que encima, ¡ES GRATIX!
LA SOLEDAD Y EL ALCOHOL.
Son dos mujeres celosas y posesivas, y si algún día las amaste y fuiste feliz con ellas, seguro que te será difícil dejarlas, decirles adiós. Antes las querías tú a ellas, ahora son ellas las que te quieren a ti... y no te van a dejar escapar. Parece que se alían las dos, o será simplemente el Destino. Dejadme que os cuente.
Ya estás hasta el culo de tanto privar. Parece que te pasas media vida pedo... Así que entras al bar y dices, "un zurito, que hoy voy de tranqui", porque todavía no has llegado al estadio de pedir bebidas sin alcohol, y aunque lo piensas, cuando llegas a la barra nunca te sale la palabra mosto, zumo, o kas... "Lo siento, no funciona la caña". "Pues una garimba", y así empezamos a beber más de lo que quisiéramos...
Te vas al concierto de Albert Plá, que ya está bien de gastarse toda la pasta en el bar, castigándote el hígado, el cerebro, y descuidando el alimento del espíritu. Llegas y resulta que se retrasa ¡un par de horas! Hala, de nuevo al bar, no te vas a ir al parque a comer unas pipas, ni a pasear por la ciudad saboreando su exquisita arquitectura... Los colegas van a cervezas así que dejas el zurito y te acoplas, no les vas a pagar cervezas y ellos a ti zuritos ¿no? Y sigues bebiendo más de lo que quisieras, maldita sea.
Después de unas cuantas rondas regresas al concierto, y aún no se sabe si al final tocará... Y otra vez a los bares, bueno, ahora a los pubs, tú quieres ir de tranqui, pedir "una en dos", o "dos en cuatro", pero los colegas quieren una entera, así que te vuelves a acoplar. Y a beber de más.
Y siempre aparece alguien que hace siglos que no ves. "Coño, tío. ¿Qué pasa? Qué tal, cuanto tiempo." "Aquí estamos, con más pena que gloria." "¿Qué quieres tomar?" ""Nada, tío, de verdad, estoy servido." "Venga, joder, no me seas... Barman, una para mí, y otra para este viejo amigo." Y así una y otra más, y luego llegan los cubatas de Cacique... Y ya eres de nuevo un amante entregado del alcohol. Alguna chica se te acerca. -Las chicas se acercan más cuando estás pedo porque saben que eres inofensivo y se sienten más cómodas y maternales. ¿Quién teme al lobo feroz si esta borracho?- Alguna chica se acerca, pero ya no estás en condiciones y caes otra vez en brazos de tu otro viejo amor. Soledad. Tu solo querías un zurito, ir de tranqui. ¿Será el Destino? Me temo que no hay mucho que se pueda hacer. Soledad y la rubia con burbujas son las únicas que SIEMPRE dicen sí... ¿Serán putas, o es que te quieren de verdad? ¿Es posible el amor en tiempos desesperados, o más bien se confunde con la supervivencia? |
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