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Rincón de la tertulia
Veladas con Felipe el Payaso | Veladas anteriores

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VELADAS CON FELIPE EL PAYASO

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Hola amigos, hoy aquí, en este
rincón de la tertulia...
desconcierto, estupor y miedo
por este septiembre atroz para
los hijos de este
loco planeta.
Con vosotros y creando l
azos
en nuestro tiempo desesperado
sobrevivamos y salgamos: al
mundo, a los demás, a los
otros, con lo mejor de nosotros,
salgamos a pesar de todo...
hasta todos los otros.¡Salud
!

A pesar del polvo y a pesar del miedo

"Cojámonos de las manos, felipe, y cerremos los ojos."

Antes de empezar a actuar Leti siempre me ha cogido de las manos para entrar juntos al otro lado del espejo, así siempre ha dicho ella.

En cada actuación juntos Leti y yo entrábamos en el espejo al país de Alicia y sin ninguna duda para Amapola Osoro Ondoro del tercer mundo, mi novia, también se trataba de eso: De cruzar el espejo. Pero para ella era cruzar el Océano, ese grande y peligroso espejo. Es sorprendente cómo las mujeres pueden llegar a pensar igual, aunque sean de mundos distintos. Y lejanos. Y Amapola...¡ estaba tan lejos...! ¿Cuándo la encontraría? Seguí dedicándole mis números de payaso y soñando con ella .

Recientemente en uno de mis números he querido entrar al otro lado del espejo con todos los espectadores que allí se reunían conmigo y para que lo pudieran entender puse una puerta en medio de la plaza.Yo abrí la puerta y entonces todos pasaron por ella y, al otro lado, nos sentimos ligeros, pues entraron serios y desconcertados y después mostraron anchas sonrisas mirándose unos a otros. Algún despistado que no sabía qué pasaba se quedó mirando la puerta y nosotros le mirábamos desde el otro lado. Nos sentíamos más suertudos.

Yo coloco la puerta en cualquier lugar. La puerta está ahí en medio de ningún sitio. Está ahí, entreabierta y no es necesario que diga nada. Yo me coloco junto a ella y miro y sonrío y la gente se acerca, les hago la señal de pasar y ellos pasan... al otro lado... a ese lado donde nuestro corazón late distinto y nuestra mirada mira distinto y nuestra boca se abre. Todos pasan y todos tienen un sitio al que llegar a través de esa puerta. ¿Será ése lugar en el que encontramos a ése o ésa que buscamos sin saberlo y que somos nosotros mismos, como en el espejo, pero mejor, porque es grato conocer y simpatizar con nuestra persona, darnos la mano y mirarnos con curiosidad? Luego, cierro la puerta y empiezo a contar alguna historia. Si viene más gente se queda al otro lado en silencio y cuando se acaba y abro la puerta todos salen y los de fuera les miran con gesto divertido e incrédulo al mismo tiempo. La gente entrando y saliendo del mundo.Y los de fuera alargando el cuello para mirar a través de la puerta, y yo preguntándome : ¿Qué buscarán? ¿Qué querrán ver? Y ella, la puerta, en medio de una plaza, o una calle abierta a otro lugar que no pertenece al mundo corriente; el mundo del otro lado es algo distinto, como los sueños o algo parecido. Y yo soy el portero.

Leti dice que los payasos somos los porteros del límite del mundo y que podemos abrir la puerta que da entrada a lo que hay al otro lado del límite. No, no hay que ir lejos, pero nada lejos para llegar al límite del mundo. Cuando yo de pequeño me subía al banco de la cocina lo hacía para ver el mundo colocándome a la entrada. Los payasos vemos el mundo desde el banco de la cocina de casa y no precísamente junto a la ventana. Abrimos la puerta del límite y la gente pasa. No es necesario colocar una puerta, pero yo la coloco y la abro para que la gente lo entienda mejor y le cueste menos cruzar el umbral del límite, y el efecto siempre es espectacular. Los programadores de teatro de los diferentes ayuntamientos no comprenden muy bien mi propuesta. Simplemente se conforman con que participe mucha gente. Esto último les obsesiona.

La puerta tiene que ser ligera para que pueda ser transportada de un sitio a otro sin problemas. De esta manera la colocas donde quieras, en la playa, en la plaza, en una calle, en medio del malecón y con vistas al mar. Lo de la puerta es bueno también para apreciar las vistas. A través de la puerta se pueden descubrir unas vistas muy bonitas e incluso hacer muy bonitas fotos. Fotos de paisajes como las que yo mandaba a Amapola y naturalmente Amapola me decía que ella quería venir a este mundo mágico que era Europa. Ella también quería caminar por el agua, a través del espejo. Pero que le habían dicho que era peligroso, porque no había una puerta para ir de Africa a Europa.

Aquello me dio que pensar, me dio mucho que pensar. Y sigo pensando cómo puedo abrir esa puerta que acerque a Amapola, dulcísima Amapola, desde el lejano tercer mundo hasta mí. A pesar del polvo y a pesar del miedo abrir y pasar... repito, no hay necesidad de una puerta, sólo la necesidad de salir.