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Veladas con Felipe el Payaso Hola amigos: Borja de ARTEZ
cuenta curiosas anécdotas sobre chicas bonitas
y alegres maizales... el espectáculoNOMINADO A LOS MAX como
mejor texto en euskera y que se materializa desde
el sueño de verano en un claro del bosque:
Agerre teatroa. VELADAS CON FELIPE EL PAYASO *O* &&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
Todo cambia, todo se transforma. Y en estos tiempos más rápidamente que nunca. Esa es la idea que le pasó por la cabeza a Maite Agirre el día en que se topó con que el solar donde se levantaba hasta entonces el donostiarra mercado de La Bretxa era un hueco, una herida, en la que hurgaba y hurgaba una excavadora. Ese lugar emblemático, testigo de innumerables historias, iba a inspirar una más, la que cuenta la amistad entre una mujer vasca de mediana edad, vendedora de verduras, y un joven africano, músico y también vendedor. La editorial Hiru publicó esta historia bajo el título de La baladilla de San Sebastián. Fruta madura, fruta fresca Pero como decíamos al principio, todo cambia, y con el transcurso
de los años, la obra también lo ha hecho. Agirre confiesa
que, una vez escritas, le gusta que las obras vayan madurando hasta que
llegue el momento de escenificarlas. Una espera que, en este caso, estaba
forzada por la falta de intérpretes adecuados que permitieran realizar
el montaje en las condiciones que el propio texto exigía. “Ahora
es cuando empezamos a tener intérpretes que pueden hacer creíble
el papel de un inmigrante africano e, incluso, actuar en euskera”,
sostiene la autora y directora. Y así, entre coyunturas favorables
y alguna que otra “señal”, se ha ido forjando este
montaje que parte de aquella historia que con la perspectiva del tiempo
ha variado en una nueva versión, renovada, más adecuada
para la escena. De ahí el cambio de título a Chicas
bonitas, alegres maizales. Un mercado que se cae Entre los dos, a fuerza de la convivencia en un mismo espacio, se van tejiendo unos lazos de amistad y de complicidad, mediante la transmisión de historias, de costumbres, de los respectivos pueblos, las respectivas familias y, también, los diferentes puntos de vista. Al tiempo, la autora y directora subraya el hecho de que Chicas bonitas, alegres maizales esté ubicada en un mercado que está para derribarse. “Es un reflejo de esta sociedad en la que todos somos vendedores, capaces de comerciar hasta con nuestro propio aliento. Hay una cosa que une a estos dos personajes de una manera feroz: ambos venden. Se venden incluso el uno al otro. Y lo hacen en un lugar que, probablemente, mañana no será el suyo, por lo que cada cual se aferra a lo único fijo que tienen, su música, su memoria, sus sensaciones. Son como náufragos de una patera que se agarran a una caja para ver si pueden flotar hasta llegar a alguna playa”. Ambos comparten su incertidumbre y la hacen extensiva al público, porque Agirre ha querido romper con la cuarta pared y convierte a los espectadores en clientes del mercado. En la elaboración de Chicas bonitas, alegres maizales Agerre se
ha rodeado de colaboradores, como Josu Rekalde para las proyecciones audiovisuales,
Inés M. de Iturrate en la creación de la escenografía
y una banda de música en directo, Freenetik... que hacen doblete
con la banda africana JUM JUM y MAMADU. Teatro-Concierto Chicas bonitas, alegres maizales es también un encuentro chispeante y musical, ya que cada uno de sus protagonistas hace referencia a sus propios cantos, a sus baladas. Para ello, Agerre cuenta con la presencia sobre el escenario de la banda JUM JUM y MAMADU a la cora,con sus músicas africanas, así como sus danzas y sus fábulas del desierto sahariano. “Uno de los mayores esfuerzos de la obra consiste en orquestar el multicolorismo de voces y músicas.” –asegura Agirre, quien últimamente acostumbra a llevar música en directo en sus espectáculos como en Puta vieja alcahueta Celestina, en la que colabora con el coro Aldaba o el músico Miel Anjel Harana. “Hoy no puedo imaginarme Chicas bonitas... sin la música y presencia de los africanos JUM JUM y MAMADU con su arpa africana. Ya cuando la escribí había apuntes de esa presencia, y es que una de las primeras imágenes de un emigrante que me vienen siempre es un músico. Será que conozco muchos, o que son los que se hacen notar”. Borja Relaño &&&&&&&&&&&&&&&&&&&&&
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