La Organización Mundial de la Salud utiliza el término de Planificación Familiar Natural para describir aquellos métodos de planificación o prevención del embarazo basados en la observación de los diversos signos y síntomas que, de manera natural, acompañan a las fases fértil e infértil del ciclo menstrual.

        Estos métodos se basan en el hecho de que la mujer, al contrario que el hombre, es fértil sólo unos días en cada ciclo, alrededor del momento de la ovulación; y que esta ovulación va acompañada por diversos cambios que se producen en su organismo que todas las mujeres pueden aprender a observar e interpretar para, de esta forma, saber día a día si están en capacidad de concebir o no, pudiendo así actuar conscientemente de acuerdo con sus deseos y necesidades.

        Las personas que utilizan estos métodos para evitar o aplazar el embarazo se abstienen de mantener relaciones coitales los días potencialmente fecundos, mientras que quienes desean el embarazo, los utilizan para determinar el período de máxima fertilidad elevando así la probabilidad de conseguirlo.

        Por su mecanismo de acción, más que métodos contraceptivos, son considerados como técnicas de auto-diagnóstico de la fertilidad, siendo por ello probable que resulten de interés para aquellas personas que, por algún motivo, no desean o no pueden utilizar anticonceptivos mecánicos o farmacológicos.