Punto de Mira

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Africa es exótica pero

¿Quien ha dicho que España no lo es?

 

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Marruecos 1.991 (Ruta de los Almorabides) boton.gif (5412 bytes) Bardenas Reales. boton.gif (5412 bytes)

Raids 1992.

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Marruecos 1.992 (Ruta Norte Explorer) boton.gif (5412 bytes) Monegros. boton.gif (5412 bytes)

Merindades.

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Marruecos 1.993 (Ruta Solitario 1) boton.gif (5412 bytes) Norte de Burgos. boton.gif (5412 bytes)

Túnel de la Engaña.

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Marruecos 1.994 (Ruta Solitario 2) boton.gif (5412 bytes) País Vasco. boton.gif (5412 bytes)

Ruta Dos Mares.

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Marruecos 1.995 (Ruta Asistencia Motos) boton.gif (5412 bytes) Picos de Europa. boton.gif (5412 bytes)

Land Rover. La Ruta del Norte.

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Marruecos 1.996 (Ruta Turismo Total) boton.gif (5412 bytes) Rutas de Castillos. boton.gif (5412 bytes)

La Famosa Bilbao-Castro.

 

 


Marruecos Agosto de 1.991 (Calor mucho Calor)

Mi primer viaje a Africa fue en este Agosto de 1.991, la verdad todo me era nuevo y desconocido, además era la primera travesía "Organizada" a la que asistía, supongo que te as dado cuenta de las " ". La ignorancia y falta de experiencia en este tipo de viajes hizo que mi copiloto y yo cargáramos el coche en exceso, sobre todo en comida, que no comimos y ropa que no nos pusimos, pero la lección quedó bien aprendida para posteriores viajes Africanos.

 

(Artículo de Auto Verde Septiembre de 1.991)

Marruecos es, sin duda, el país de los contrastes, donde la mezcla es la nota predominante: montaña y desierto, frío y calor, sequía e inundaciones, árabes y bereberes... argumentos más que suficientes para todos los que de una u otra forma participábamos en esta primera edición de la Ruta de los Almorávides. '

A las 8 h. de la mañana de¡ domingo 4 de agosto, y desde la explanada de¡ estadio Santiago Bernabeu de Madrid, se puso en marcha la larga caravana de coches y motos que durante más de dos semanas iban a compartir todo tipo de anécdotas y aventuras, en lo que para muchos iba a ser su primer contacto con el continente africano.

Aparte de los vehículos de los participantes, la gran caravana estaba compuesta por otros de uso interno de la organización, cuyo fin era el control y apoyo de todos los asistentes. Un Nissan Patrol largo, equipado con herramientas y repuestos, hacía las funciones de vehículo taller y era atendido por dos mecánicos que nos acompaña- ron durante todo el recorrido. A su vez, un Range Rover, equipado con material sanitario, era el encargado de la asistencia médica. También un equipo de televisión hizo acto de presencia a bordo de un Defender 110, para así poder filmar lo más relevante que ofrecían las diferentes etapas. Pero sin duda el gran protagonista fue el Pegaso 7222 que fuera de Carlos del Va¡, y que en su día ganó una edición de¡ París-Dakar en la categoría de camiones. Este hacía las funciones de coche escoba, a la vez que transportaba el equipaje de los motoristas y algún que otro repuesto que estaba de mas en los vehículos de los participantes.

Pasadas las dos primeras etapas que se realizaron por España, la expedición llego a Algeciras donde esperaba el Ferry de la Transmediterranea que nos iba a llevar a Tánger, punto de inicio en las tierras Marroquíes.

Después de desembarcar, todos los vehículos participantes nos dirigimos por carretera hacia Chef-Chaouen donde se paró para comer, para por la tarde iniciar el camino hacia Fez, a través de una pista por la cordillera del Rif.

Aquel camino que cumbreaba por encima de los 1.000 mts. Durante varias horas, nos puso en antecedentes sobre el paisaje que nos íbamos a encontrar durante

nuestra estancia en el país vecino. Ya de noche, el grueso de los participantes llegó a Fez, donde al día siguiente estaba prevista una jornada de descanso, que la mayoría aprovechamos para visitar la ciudad y recorrer las angostas callejuelas que forman la medina, para de esta forma empezar a establecer comunicación directa con las costumbres de¡ lugar.

Por la mañana, a la salida de Fez, una mancha traidora de gasoil en la carretera hizo que los once motoristas se fueran al suelo. El incidente no tuvo graves consecuencias para los mecánicos, ni tampoco para los pilotos, que sufrieron diversos golpes y magulladuras a consecuencia de¡ arrastrón.

La travesía continúa su camino a través del Medio Atlas, haciendo no- che en Ait Makhlouf, cerca de uno de los escasos pozos de agua de esa zona, para al día siguiente hacer la etapa hacia Midelt, tal vez una de las más esperadas por los participantes, ya que en su itinerario estaba previsto el realizar un tramo de pista trialera que unía Donirat con Ksabi. Este trazado era voluntario y estaba vetado a aquellos vehículos que por sus características técnicas iban a tener problemas para superar ciertos pasos de difícil resolución.

Pero antes de la trialera hubo que hacer labores de desatasco con el camión Pegaso que se quedó hundido en un 'oued' (cauce de un río seco). En las tareas de rescate colaboraron un buen número de participantes y la inestimable ayuda de seis land Rover Defender, que atados unos con otros tiraron con todas sus fuerzas para liberar al 'gigante' de su trampa de barro. Con todo, fueron más de 5 horas de trabajo las que se tardaron en reanudar el pulso de la etapa.

Por la tarde, y ya metidos de lleno en la zona trialera, el land Rover Defender de nuestro amigo Guillermo volcó en uno de los pasos más críticos de¡ recorrido. Afortunadamente, todo quedó en un susto para el piloto y unos desperfectos en el vehículo, que después de dos horas de reparaciones por parte de los mecánicos, quedó listo para reanudar la marcha.

Casi ocho horas tardamos en hacer los 30 kms. de pista que nos separaban de la carretera que nos llevaría a Midelt, donde pudimos dormir unas horas antes del día siguiente.

Nadie se podía imaginar la lluvia que nos cayó en la etapa que nos llevaba hasta el lago lmichil. Tanto llovió que el cauce de¡ río se desbordó y algunos tramos de¡ camino desaparecieron bajo las aguas. Varias veces hubo que continuar por el lecho de¡ río con el agua hasta la puerta, para encontrar una salida que nos devolviera a la pista embarrada. Por un momento todos nos sentimos sapos entrando y saliendo de¡ río, aunque para algunos, esta sensación era más acusada.

Un tramo de¡ camino demasiado embarcado fue el culpable de que la expedición se separase, ante la imposibilidad de superarlo por algunos vehículos. Así pues, los que se quedaron se dispusieron a pasar la noche de la mejor forma posible, mientras que el resto acampó a orillas de¡ lago, en una noche marcada por el frío.

los días iban pasando y el paisaje se hacía diferente. De las interminables pistas de piedra de¡ Rif, pasamos a las gigantescas paredes de la garganta de¡ Todra, para dirigirnos más hacia el sur, en busca de las dunas del desierto del Sahara.

Algunos vehículos ya dejaban sentir la dureza de las pistas en su mecánica, pero tal vez fueran los neumáticos los elementos que más se castigaban. Por eso, la etapa de El Kelaa-Tazarín fue disuasoria para casi todos los vehículos del raid, excepto para un Range Rover, un Jeep Cherokee y nuestro indestructible Defender 90.

Más de dos horas y media invertimos en recorrer 18 kms. por un tramo de pista de piedra del Alto Atlas. Casi todo el recorrido lo hacíamos en segunda reductora, y la velocidad que desarrollaba el coche era inferior a la de un hombre caminando.

Acabado el interminable pedregal, y ya en las puertas del desierto, enlazamos con una pista superrápida que nos llevaría a Tazarín, donde dormimos en la terraza de una casa, sobre tupidas alfombras árabes.

A la mañana siguiente, todos sacamos la brújula para realizar la etapa de navegación de ese día ya que, a partir de ahora, el sentido de la orientación tomaba un destacado protagonismo. Aquella etapa la hicimos con nuestros amigos motoristas de Valencia, ya que Fernando, al ser un experto en orientación y supervivencia, era toda una garantía de éxito para nosotros.

Aquel día las temperaturas subieron hasta los 599 C en un día marcado por el calor y el cansancio físico. Por la tarde, cuando recorríamos la pista que atravesaba un destacamento fronterizo cerca de la línea divisoria de Argelia, estuvimos retenidos durante más de cinco horas por el comandante de¡ puesto militar. Cuando llegamos a Zagora eran más de las tres de la madrugada, y en aquellos momentos en lo único que pensábamos era en dormir.

De Zagora a Ouazazate se llega a través de la pista de los palmerales que bordean el río Draa, en donde la vegetación es tan exuberante que paredes olvidarte de¡ desierto.

Marrakech era el punto final de las rutas por pistas, ya que desde allí a Tánger, el recorrido estaba previsto hacerlo por carretera, y una vez desembarcados en Algeciras, continuar cada uno hacia su lugar de partida.

la Ruta de los Almorávides había llegado a su fin; atrás quedaron muchos kilómetros y muchos días de con- vivencia con amigos de verdad, a los que muy pronto espero volver a ver.

Desde estas páginas sólo nos cabe felicitar la iniciativa tomada por El Sol en este tipo de viajes, que sin duda van a calar hondo entre los aficionados del todo terreno.

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Marruecos Agosto de 1.992

Salimos de Bilbao un grupo de 5 coches todo terreno. El objetivo principal era muy sencillo: hacer un reconocimiento por tierras marroquíes, contactar con su paisaje y cultura, tan diferentes de la nuestra.

Después de cruzar España de norte a sur nuestra gran duda era el embarque, puesto que la situación en Algeciras era muy tensa con la gran afluencia de ciudadanos marroquíes que querían pasar a su país de origen. Lo que nos hizo tomar la decisión de embarcar en Almería y tomar rumbo a Melilla, tras siete horas de viaje, varias de ellas durmiendo, llegamos a nuestro destino.

El Parador de Turismo de esta ciudad española en Africa; el calor húmedo era asfixiante para nosotros y la mejor forma de refrescarse antes de ponerse a descansar era darse un estupendo baño en la piscina a las 12 de la noche.

A la mañana siguiente nos dirigimos hacia la frontera marroquí de Nador. En este punto fronterizo nos encontramos con el primer gran problema, a pesar de haber pedido todos los permisos para la expedición, no llegaron a tiempo a España, lo que dificultaba de forma considerable el paso por estos puestos; seis horas de espera en la frontera nos dieron la posibilidad de ver muy de cerca uno de los grandes problemas de este país, la tremenda corrupción policial existente. Era verdaderamente triste ver a niños y mujeres que cargados con sacos, tenían que pagar a los policías para poder pasar sin problemas y cuando se negaban a hacerlo la mercancía le era requisada inmediatamente, pero no por razones policiales, sino para uso personal de los policías.

Lógicamente estábamos totalmente vigilados y conseguir fotografías fue del todo imposible, salvo que quisiéramos perder las cámaras, como casi nos pasó con las emisoras de comunicaciones, que en un principio nos fueron requisadas, pero gracias al Subdelegado de Turismo marroquí y una hábil maniobra conseguimos que continuaran el viaje con nosotros. Tras hacer una simulación de envío de éstas a España y posterior camuflaje en los paneles laterales de uno de los coches. Por cierto la policía a la hora de pedir dinero a los extranjeros son bastante delicados y te piden "para un café".

Puesto que habíamos perdido gran parte de¡ día en la frontera decidimos descansar en la ciudad de Nador; como guía turístico tuvimos uno de excepción el Subdelegado de Turismo, "Sr. Hassan", quien nos enseñó toda la ciudad sin intentar obligarnos a comprar nada en ninguna de las tiendas del zoco de estilo moderno. Nos llamó mucho la atención de encontrar incluso antenas parabólicas.

De Nador tomamos rumbo sur dirección a Taourirt, un enjambre de pistas rápidas nos acercan a esta población, donde nos encontramos con una boda berebere, a la que sus celebrantes nos invitaron a asistir, pero el tiempo perdido el día anterior nos apremiaba y rechazamos la invitación, a pesar de lo cual nos deleitaron con algunos de sus bailes y tradiciones.

Continuamos rumbo sur ascendiendo a una enorme llanura llamada Plateau du Rekkam, situada a 1.600 metros de altitud. Las pistas son muy rápidas y el "G. P S.", equipo de navegación vía satélite, se hace necesario, puesto que de esta zona no existen referencias en ninguna bibliografía. El calor empezaba a apretar y continuábamos hacia el sur Hasta este momento, no habíamos sufrido averías mecánicas, pero la carga ya empezaba a moverse por todos los lados y los ruidos dentro de los coches son indecibles.

Tras una parada para sujetar la carga de uno de los 4x4 nos encontramos con una patrulla de la policía, la cual estaba perfectamente informada de nuestra ruta. Tenían la misión de acompañarnos hasta que saliéramos de su jurisdicción. La zona que nos quedaba de etapa fue verdaderamente interesante, plagada de grietas en el terreno y valles de ensueño, unos áridos y otros totalmente verdes, parecía que pasábamos del desierto a la tundra cada pocos kilómetros. El Jeep Wrangier gasolina de la policía tenía problemas y nos vimos obligados a remolcarlos varias veces. Tras muchas horas de conducción llegamos a Hi El Ahmar donde nos despedimos de la patrulla y montamos el campamento para descansar.

Al día siguiente nos esperaba una etapa como la del día anterior, 250 kms., calor y muchas piedras, que nos acercarían a Ar Rachidia. Entrando ya en zona de palmerales, kasbahs y camellos La siguiente etapa era corta, unos 150 kms. por pistas de arena que nos llevarían a gran velocidad a las famosas dunas de Merzouga, situadas en el Erg Chebbi. En esta zona el calor ya es intenso llegando a los 45 grados y la mecánica se empieza a resentir, una pieza del embrague de uno de los coches cede y esto obliga al piloto a hacer un cursillo intensivo de conducción sin embrague, como decía él: "Todo es cosa de cogerle el truquillo".

Mientras estábamos intentando reparar la avería en medio de la nada vimos un punto negro a unos 2 kms. por supuesto se trataba de un lugareño que se acercaba a hacernos una visita y con el típico "¿saba?" nos convenció para ser nuestro guía por la zona de las dunas.

Las dimensiones de estas dunas son impresionantes vistas de lejos parecen auténticas montañas. Montamos el campamento en las dunas. La noche no podía ser mejor una luna llena iluminaba todo el paisaje, dándole un aspecto inimaginable para la gente del norte de España.

La etapa del día siguiente prometía ser interesante, ya que teníamos previsto seguir ruta pegados a la frontera con Argelia, pero las fuerzas policiales nos lo impidieron. El argumento que nos dieron era de fuerza mayor; los puestos militares de las zonas fronterizas tenían orden de disparar a los vehículos que se movieran dentro de su área, lo que nos obligó a tomar la alternativa norte que nos llevaría a Zagora. Es curioso que los planos indicaban que era todo asfalto, pero de pronto éste se termina y continuamos por una pista que discurre dentro de un valle de piedra totalmente negro, calcinado por el calor y poblado por escorpiones negros de gran tamaño. Esta especie de escorpión es mortal y lo vimos en una de las paradas, en menos de un metro cuadrado había tres.

En Zagora tomamos un día de descanso en hotel, es increíble que en medio del desierto exista un hotel de estas características, equivalente a un cinco estrellas. Aprovechando el día de descanso hacemos una revisión completa de los coches y reparamos los pinchazos de los días anteriores. Cada coche tenía 3 ruedas de repuesto.

A partir de Zagora cambiamos el rumbo hacia el oeste, dirigiéndonos a Tata y pasando por Foum Zguid, etapa de 300 kms., la arena es la protagonista junto con el calor que dentro de los coches es asfixiante, pero se anda mejor con las ventanas cerradas porque el aire que entra del exterior es super caliente en cuanto se pasa de 60 kms. /hora. A Foum Zguid llegamos ya sin luz solar y nos faltaba la mitad del trayecto por recorrer, de forma que limpiamos los faros y continuamos de noche hasta Tata donde dormimos en un hotel cuyo precio de habitación doble era de 1.000 pesetas.

De Tata nos dirigimos hacia la costa, para conocer las playas de este país. Nos sorprendió lo fría que estaba el agua. Ya estábamos en las zonas de turismo convencional, Agadir y a partir de este momento nos dirigimos a las grandes ciudades imperiales, Marrakech, Meknes y Fez donde visitamos las antiguas medinas y los zocos.

No cabe duda que para conocer un país bien es necesario salirse de las zonas típicas de turismo y convivir con sus gentes, para de esta forma conocer su folklore y costumbres.

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  Marruecos Agosto de 1.993 Ruta en Solitario

Sin lugar a dudas una de mis mejores experiencias en viaje.

Este verano se planteaba aburrido y sin grandes perspectivas, así que salí de trabajar, cogí los bártulos y sin pensarlo llene el deposito y los jerrycans hasta los topes para después tomar rumbo Sur. Casi sin darme cuenta me encontraba en el ferry rodeado de Magrebies que iban de visita a su país. En el trayecto de cruzar España caí en la cuenta de como habían evolucionado estas gentes, ya no iban con vehículos cochambrosos y destartalados entorpeciendo el trafico, se desplazaban con total normalidad y coherencia por nuestras carreteras aunque eso sí, hasta los topes de regalos y productos de necesidad para sus familiares.

Ya en Africa, me decidí por repetir uno de los itinerarios, en concreto el del primer año y mi gran sorpresa fue que no necesité ni mirar los mapas, parecía que había pasado por esas pista hacia tan solo unos días la memoria funcionaba a la perfección y disfrutaba del pilotaje ya que al ir solo no dependía del ritmo de otros coches lo que me permitía conducir al limite de mis posibilidades y las del Nissan.

Había momentos en que la soledad se hacia patente pero no insufrible, lo cierto es que encontrarte solo en el Sahara pone muchas cosas en su sitio y te ubica en este mundo, como dijo Lourece de Arabia "Dios creo el desierto para demostrarnos nuestra insignificancia".

No me extenderé en relatos del viaje ya que fue una experiencia relajante y sin problemas.

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